El muestreo de agua corresponde a una metodología destinada a obtener muestras representativas de aguas superficiales o subterráneas para su posterior análisis físico, químico e hidrogeoquímico. La correcta ejecución del procedimiento considera protocolos específicos de purga, estabilización de parámetros en terreno, preservación de las muestras, control de contaminación cruzada y trazabilidad durante toda la cadena de custodia. Los análisis de laboratorio permiten determinar la composición química del agua, identificar procesos de interacción agua-roca, evaluar la calidad del recurso hídrico y detectar posibles fuentes de contaminación. Esta información resulta fundamental para estudios ambientales, hidrogeológicos y mineros, así como para programas de monitoreo de largo plazo y cumplimiento de exigencias regulatorias. Además, los resultados pueden integrarse con información geofísica y geológica para mejorar la comprensión del funcionamiento hidrogeológico del área de estudio.