La medición de conductividad eléctrica corresponde a un procedimiento hidrogeológico utilizado para evaluar la capacidad del agua de conducir corriente eléctrica, propiedad directamente relacionada con la concentración de sales e iones disueltos. La medición se realiza mediante equipos portátiles calibrados que permiten obtener resultados inmediatos tanto en terreno como durante ensayos hidrogeológicos. Este parámetro constituye un indicador rápido de la calidad del agua y permite identificar variaciones en la mineralización, procesos de mezcla entre acuíferos, infiltraciones, ingreso de soluciones de proceso o cambios asociados a fenómenos naturales. Su utilización es habitual en campañas de monitoreo ambiental, estudios hidrogeológicos y control operacional en minería, complementando otros análisis fisicoquímicos para obtener una caracterización integral del recurso hídrico y apoyar la interpretación de procesos de flujo subterráneo.