Gradiometría magnética

La gradiometría magnética es una técnica geofísica que mide las variaciones espaciales del gradiente del campo magnético terrestre, permitiendo detectar con alta sensibilidad cambios locales asociados a contrastes de susceptibilidad magnética en el subsuelo. A diferencia de la magnetometría convencional, el análisis del gradiente reduce significativamente la influencia del campo magnético regional y aumenta la resolución de anomalías superficiales y de pequeña escala. Esta metodología resulta especialmente eficaz para identificar fallas, diques, contactos litológicos, estructuras geológicas, objetos enterrados e infraestructura metálica, facilitando una delimitación más precisa de los cuerpos investigados. Debido a su elevada resolución espacial, es ampliamente utilizada en exploración minera, arqueología, geotecnia e inspección de infraestructura, permitiendo optimizar campañas de reconocimiento y apoyar la planificación de investigaciones de mayor detalle mediante otras metodologías geofísicas.

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