En comparación con otros métodos geofísicos prospectivos, el método de potencial espontáneo SP, utiliza el campo eléctrico natural del terreno. El origen de este campo eléctrico está asociado con la presencia de materiales metálicos, variaciones de las propiedades químicas del terreno, humedad, variación electrolítica del agua subterránea y el paso de fluido a través de un medio poroso denominado potencial electrocinético o potencial de flujo.
La medición del potencial espontáneo consiste en tomar la tensión entre dos o más electrodos colocados en el terreno y conectados a un multímetro de alta impedancia. Las anomalías detectadas en el potencial espontáneo pueden ser generadas por gradientes de presión, temperatura o concentraciones químicas en la tierra. La amplitud de la anomalía depende de los productos de esos gradientes y los coeficientes de acoplamiento que relacionan al flujo de fluidos, calor o materia con el potencial generado.
La posibilidad de delimitar zonas de flujo de agua y la localización de fugas se basa en el fenómeno del potencial electrocinético formado por el flujo de agua a través de un medio poroso. Esta circulación de agua puede transportar cargas eléctricas que, a su vez, generan un campo eléctrico y dependiendo de las condiciones del terreno, esta agua infiltrada crea una diferencia de potencial detectable, cuya distribución “anómala” puede indicar una filtración “anormal”. La magnitud de este potencial eléctrico es directamente proporcional a la intensidad del flujo.
El potencial espontáneo es un método rápido y no invasivo con respecto a otras metodologías geofísicas y en particular su interpretación cualitativa es sencilla y muy bien documentada.