Geofísica aplicada al reconocimiento de zonas contaminadas por vertidos

En las últimas décadas, la contaminación de suelos y aguas subterráneas, producto de la gestión inadecuada de residuos industriales y sustancias potencialmente peligrosas, ha aumentado de manera significativa, generando impactos ambientales que pueden comprometer la calidad de los recursos hídricos y los ecosistemas.

Uno de los principales problemas ocurre cuando los vertederos, depósitos de residuos o instalaciones industriales no cuentan con barreras geológicas naturales o sistemas de impermeabilización adecuados. En estas condiciones, los lixiviados pueden migrar a través del subsuelo, contaminando acuíferos y otros cuerpos de agua subterránea. En muchos casos, este tipo de contaminación puede producir impactos ambientales de largo plazo e incluso de carácter irreversible.

Los métodos geofísicos constituyen una herramienta eficaz para la identificación, delimitación y monitoreo de plumas de contaminación, permitiendo detectar cambios en las propiedades físicas del subsuelo asociados a la presencia de lixiviados u otros contaminantes. Su principal ventaja es que corresponden a técnicas no invasivas, de rápida ejecución y amplia cobertura espacial, lo que permite caracterizar grandes áreas con un impacto mínimo sobre el terreno.

Entre las metodologías más utilizadas destaca la Tomografía de Resistividad Eléctrica (ERT), capaz de identificar variaciones en la resistividad del subsuelo asociadas a procesos de infiltración y migración de lixiviados. Asimismo, la integración con otras técnicas geofísicas permite obtener una caracterización más completa del comportamiento hidrogeológico y ambiental del área de estudio.

Si bien los sondeos y perforaciones de reconocimiento proporcionan información directa y de alta precisión, su cobertura espacial suele ser limitada y, además, constituyen métodos invasivos. En determinados escenarios ambientales, especialmente en vertederos o sitios contaminados, estas intervenciones pueden generar vías preferenciales para la migración de contaminantes. Por ello, los métodos geofísicos representan una alternativa eficiente para la evaluación preliminar y el monitoreo continuo de sitios potencialmente contaminados, reduciendo la necesidad de intervenciones destructivas y optimizando la planificación de investigaciones posteriores.