Una de las dificultades más significativas que se encuentra en zonas áridas está relacionada con la explotación y aprovechamiento del agua subterránea. Incluso actualmente podemos afirmar que la localización de este valioso recurso es un tema de prioridad a nivel nacional y mundial dada la gran fragilidad que existe en su disponibilidad y que afecta en mayor magnitud a zonas donde el preciado líquido está ausente de manera superficial. En Chile, por ejemplo, se ha generado un fuerte interés para la explotación de recursos hídricos subterráneos donde las dos premisas más importantes son la calidad y la cantidad.
Las técnicas geofísicas y geológicas han mejorado exponencialmente en los últimos diez años y ya forman parte de las herramientas básicas para la exploración de recursos hídricos. Estas nos permiten conformar y generar modelos conceptuales, donde además de definir la geometría de los acuíferos, es una gran herramienta de planificación para su debido uso y su correcta obtención, de manera que pueda ser amigable con la naturaleza y que los usuarios sean beneficiados en conjunto con el menor impacto posible.
Dentro de los objetivos principales de un levantamiento geofísico para el modelado hidrogeológico de cuencas se encuentran el definir su geometría y volumen, identificar la profundidad a la que se encuentra el acuífero, cuáles son los estratos que lo contienen y sus características, y detectar cual es el sentido del flujo de las aguas. Métodos tales como la Tomografía Eléctrica (ERT), gravimetría, Transiente electromagnético y Sísmicos, junto con antecedentes geológicos e información estratigráfica son técnicas que ayudaran a un adecuado conocimiento del acuífero y el cumplimiento de los objetivos antes mencionados.