La minería constituye una de las principales actividades económicas de Chile y, como toda actividad extractiva, genera residuos que deben ser gestionados de manera segura y sostenible. Entre ellos, los depósitos de relaves representan una de las infraestructuras más críticas, tanto por su importancia operacional como por los potenciales riesgos ambientales y geotécnicos asociados a su operación.
Un depósito de relaves tiene como objetivo almacenar de forma controlada los residuos provenientes del proceso de concentración de minerales. Estas instalaciones están conformadas por sistemas de contención e impermeabilización diseñados para garantizar su estabilidad física, química e hidráulica durante toda su vida útil. Sin embargo, factores como la infiltración de agua, el aumento de la presión de poros, los asentamientos, la actividad sísmica y las condiciones climáticas pueden afectar su comportamiento, incrementando el riesgo de inestabilidad y de impactos sobre el medio ambiente.
Con el fin de minimizar estos riesgos, las compañías mineras implementan programas permanentes de monitoreo y gestión de relaves, orientados a evaluar el comportamiento del depósito y detectar oportunamente cualquier anomalía que pueda comprometer su integridad. En este contexto, los métodos geofísicos constituyen una herramienta de gran valor, ya que permiten caracterizar el subsuelo de manera no invasiva y monitorear su evolución a lo largo del tiempo.
Entre las metodologías más utilizadas destaca la Tomografía de Resistividad Eléctrica (ERT), capaz de identificar variaciones en la distribución de humedad, detectar zonas de infiltración, evaluar la evolución de los procesos de saturación y delimitar posibles interacciones entre el depósito y los acuíferos o cuerpos de agua cercanos. La repetición periódica de estas mediciones permite desarrollar monitoreos geofísicos temporales (time-lapse o 4D), facilitando el seguimiento de cambios en el comportamiento interno del depósito y entregando información clave para la gestión preventiva de riesgos.
La integración de los resultados geofísicos con instrumentación geotécnica, monitoreo hidrogeológico e información operacional permite desarrollar modelos más robustos del comportamiento del depósito, optimizando la toma de decisiones y contribuyendo a una operación más segura, eficiente y ambientalmente responsable durante todas las etapas de su ciclo de vida.